miércoles, 2 de agosto de 2017

PJ Harvey - To Bring You My Love (1995)


JORGE: Madre mía, Polly Jean. Quién te ha visto y quién te ve. No sé muy bien a qué ha venido esa frase, pero es que tampoco sabía cómo presentar a la increíble artista que nos acompaña hoy, con el que sería, según tengo entendido, su debut en solitario: esa genial cantautora que es PJ Harvey, y que a pesar de sonar como si viniera de… No sé, Arkansas, pues resulta ser de Yeovil, una pequeña ciudad al sur de Somerset, en la Pérfida Albión. Y tal. Todo tuyo, camarada.

ÁLVARO: Efectivamente, amigo mío. Una de las cosas que más llama la atención del disco que nos ocupa, To Bring You My Love, es que no podría sonar más yanqui. El sonido del álbum, tan anclado en el blues, nos traslada como cien años en el pasado, a los desiertos y los pantanos norteamericanos, con historias románticas casi siempre de infausto final. Pero bueno, no nos metamos en harina tan rápido, supongo. ¿Algo más que quieras comentar sobre PJ?

J: He de reconocer que mi conocimiento sobre ella es… limitado, siendo generosos. La descubrí, imagino que como más gente, a través de su colaboración con el señor Cave y las malas semillas en el Murder Ballads, y permaneció así para mí un tiempo, temas sueltos aparte. Ya luego descubrí, cuando hablamos de reseñarlo, la importancia de este trabajo que, como comentaba antes, es el primero que lanzara en solitario, tras una etapa en el grupo que humildemente llamó PJ Harvey Trio. Fue aquí un poco, creo, donde ese sonido blues que mencionas, se afianzó, a la par que su éxito entre la crítica y el público así en general. ¿Me equivoco?

A: En absoluto. Ese es más o menos el punto en el que se encuentra su carrera al llegar 1995, con un grupo nuevo en el que participan entre otros su colaborador John Parish y el miembro de los Bad Seeds Mick Harvey. Así que si, la relación con Cave tiene múltiples puntos de entrada. Y musicalmente, tienen bastante en común, ambos siendo “extranjeros” con lo que parece ser una obsesión con los detalles más escabrosos de la vida “gótica americana”. Ya sabes, la del cuadro ese con la pareja de ancianos avinagrados. Poca alegría a la vista.

J: Efectivamente, esos puntos en común en lo musical son bastante palpables. Tanto en la temática, tan siniestra aquí a menudo, como en la manera de construir las canciones, envolvente, agobiante, y muy bien medida. Aquí esa vida gótica, con una imaginería de pantano enraizada en el sonido blues, desemboca en menciones a la cultura vudú (“Long Snake Moan”) o en niñas ahogadas (el tema por excelencia, “Down By The Water”). Y, por supuesto, en un sonido distorsionado, de percusiones machaconas y guitarreos sin mucho artificio.

A: Esas dos son, en mi opinión, la cumbre del álbum. La primera es un grunge agresivo, con una letra que es más bien palabras sueltas, y una sexualidad más que obvia (muy común en discos anteriores de Harvey, particularmente Rid of Me). “Down By The Water” es pantanosa, y crea la atmósfera perfecta para esa morbosa historia, con un bajo o una guitarra o un yo qué sé hipervitaminado que cubre las frecuencias graves. En general el sonido es bastante uniforme, con esas guitarras como cuchillos de “Meet Ze Monsta” y los riffs blueseros que aparecen en “To Bring You My Love”. Eso, unido a los múltiples papeles que interpreta Harvey durante el álbum, lo convierte en una verdadera experiencia.

J: Hay también un órgano que sobrevuela en algunos momentos el álbum, creando un ambiente más irreal si cabe, pero en general, coincido con que el sonido es bastante uniforme, y se refleja a la perfección en los temas ya mentados. Con todo, diré que salvo “Down By The Water”, no son mis favoritos: me gusta más la PJ baladera que canta al amante perdido en “C’Mon Billy” o en “Send His Love To Me”; casualmente, y a pesar de la tristeza de los temas, musicalmente son dos de las canciones más animadas del disco, de las pocas que no me recuerdan a esa mezcla entre blues, grunge, country siniestro, y banda sonora de road movie de terror. Bueno y está, claro, el tema que cierra el disco, “The Dancer”, donde el poderío vocal de la artista es impresionante.

A: El registro demostrado en “The Dancer”, con esos aullidos descomunales, sirve también como aviso de las futuras intenciones de PJ, que exploraría todo su potencial en discos como White Chalk o Let England Shake, en los que suena como una persona completamente distinta. Y sí, el tema claramente del disco es el amor perdido: por mucho que la pobre Harvey se esfuerza, dando la vuelta a los roles de género impuestos por el rock tradicional, el amor se le escapa. Es una tortura, como dice en “Send His Love to Me”. En otra de mis preferidas, “Teclo”, el obstáculo es directamente la muerte. Y no se sabe lo que le pasa al de “The Dancer”, pero desaparece igualmente. Los temas donde esto no prevalece tanto, como “Working for the Man”, donde Harvey es prostituta o taxista o ambas cosas, y el batiburrillo incomprensible de “I Think I'm a Mother”, son inferiores al resto del material, en mi opinión.

J: Sí, coincido en general. Es cierto que no hay un solo tema que me parezca malo, pero dada esa uniformidad del sonido que comentabas, temas como los dos últimos, que no destacan por nada en especial, quedan un escalón amplio por debajo. Y no sé si nos queda mucho más que comentar, pero por mi parte, me gustaría lanzar dos nombres que me han venido mucho a la cabeza al escucharlo: American Gods, porque básicamente es un poco la banda sonora perfecta de esa serie (otro inglés obsesionado con EE.UU., por cierto, qué les pasará), y Muse, porque quien diga que en el Absolution no robaron las guitarras de “Down By The Water”, miente.

A: He oído la comparación con Muse pero me sorprendería mucho que PJ Harvey esté en el radar de esta gente, por muy figura de culto que sea. Están más ocupados intentando detectar naves de Venus, o algo. Yo no tengo mucho más que añadir, salvo quizás que me encanta hacer estos repasos a discos. Escucharlos unas cuantas veces, hacerte con las canciones, empezar a descubrir temas que enganchan pese a que en una primera escucha pasen desapercibidos. Me anima mucho a volver a pasar por discos que ya he oído y que puedan guardar alguna joya oculta. Y eso es todo, creo, más allá de la nota que diré en cuanto la digas tú, o algo.

J: La verdad es que diría lo mismo, aunque en mi caso mentiría si afirmara que el motivo es el re-descubrir discos, pues la mayoría los estoy descubriendo por vez primera, tras escuchas ligeras al artista en cuestión. Moving into the realm of the notas, pues no voy a negar que me ha cautivado muy fuerte y me ha dado ganas de darle una nota muy alta… Así que un 9’25 que se lleva Polly Jean. Me habría hecho ilusión darle incluso un poquito más, pero prefiero ser cauto por si descubro que tiene discos que me gustan más que este. ¿Y usted?

A: Yo soy todavía más cauto, o hereje, o algo. Le doy un decente 23/30, o un 8 bajo. Que, en el fondo, es una nota muy alta, pero es que mi sistema es así. Parece que un ocho es poco. Pero es NOTABLE. NOTABLE. Está en el 5% percentil, o así.

J: Vergüenza debería darte. Eres lo peor que le haya pasado a Internet desde… No sé. Federico Jiménez Losantos, o algo. O Cárdenas. Sí, eso, Cárdenas.

A: Que me comparen con J-Lo es para mí un honor. No sé qué pretendes. Cárdenas si que da mucho asquete, el pobre, me ofende mucho. ¿Te imaginas que Cárdenas es super fan de Polly Jean? Cuando no está diciendo que las vacunas son un timo o que las mujeres van provocando, se pone To Bring You My Love. ¿Cambiaría tu opinión sobre él?

J: Lo dudo. Pero Javier es tan líder de opinión que podría hacer que cambiara mi opinión de la pobre PJ, así que prefiero no tener esa imagen en mente. Ahí pille un virus chungo por no vacunarse, o algo de eso. Cárdenas, digo, claro.

A: PJ dijo que la caza de zorros le parecía natural. Lo digo por hacer lo que Cárdenas no podrá: cambiar tu opinión.

J: Ya me jorobaste a Johnny Cash. Ahora vas a por PJ. Y el asco que me dan los de la semana que viene, como personas (que no como músicos), ni te cuento. Qué ganas de matar.

A: No mires atrás enfadado, Jorge. O sí. Habrá que cerrar.

J: Te lo había dejado perfecto para que cerraras como Millán Astray. Ni que tuvieras reparos.

A: Estás loco, Hércules. Loco de remate. Menos mal que no nos lee nadie.

J: Pues lo diré yo, en tal caso: que vivan los lirios, hombre ya.

2 comentarios:

  1. Os leen. No conocía este trabajo de PJ Harvey y, como vosotrso decías, es una experiencia oírlo. ¿Para cuando Fiona Apple y el Tidal?

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  2. Lo anotaremos, desde luego. No sé cuando caerá, podría ser en un par de semanas o en una década. Pero yo creo que más temprano que tarde.

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